Fabricamos tu plato de ducha a la medida exacta del hueco en Córdoba y la Costa del Sol, en micromármol compacto de 20 y 30 mm con acabado abujardado antideslizante. Sin medidas estándar: si tu baño pide 87 cm, el plato mide 87 cm.
Estudio y presupuesto sin compromiso. Te asesoramos antes de decidir.
Cada pieza se corta a la medida exacta de tu hueco. Dinos el ancho y el largo y te confirmamos las opciones que encajan.
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Conviene aclarar algo que en las tiendas no se cuenta: el micromármol también lleva resina. Los dos son la misma familia de material —resina más carga mineral—, así que la diferencia no está en el nombre. Está en tres cosas que sí se pueden medir, y en una cuarta que preferimos contarte antes de que la descubras tú.
Nuestro micromármol tiene una densidad de 2.400 a 2.500 kg/m³: un plato de 80×120 en 30 mm pesa unos 70 kg, y unos 47 kg en 20 mm. Un plato de resina de gama estándar se mueve entre 30 y 40 kg/m², y los aligerados bajan a 22–28. Más masa mineral es más rigidez, y la rigidez es de lo que depende todo lo demás. Pregunta el peso por metro cuadrado en cualquier presupuesto que compares: es el dato que mejor distingue un plato de otro y casi nadie lo publica.
Un plato que flexa acaba despegándose de su base. Cuando eso ocurre, trabaja apoyado sólo en los bordes, se abre la junta de silicona del perímetro y empieza a filtrar por el lateral. Y no hace falta mucho: media hora de mortero mal reglado, con una irregularidad de medio centímetro, basta para que un plato poco rígido adopte la forma del suelo en vez de la suya. Por eso insistimos tanto en que la base quede plana antes de asentar el plato; no es manía de taller, es el fallo más caro y el más frecuente.
Esta es la diferencia que menos se explica. Un plato con gel coat saca el agarre de una textura moldeada en una capa superficial de décimas de milímetro: cuando esa capa se desgasta o se raya, debajo ya no hay antideslizante. El nuestro va abujardado, es decir, la textura está picada mecánicamente sobre el propio micromármol, que es homogéneo en toda su masa. Debajo de la textura hay exactamente el mismo material que en la superficie, 30 mm hacia abajo. Y si algún día hiciera falta, se puede volver a abujardar.
El punto delgado de cualquier plato de ducha es el aro del desagüe, y el nuestro no es una excepción: ahí no hay material que valga. Lo que evita el problema no es la marca del plato, es dejar holgura bajo la válvula al instalarlo y no apretar en falso. Si alguien te dice que su plato es indestructible en esa zona, desconfía.
Escuchamos tu proyecto y tomamos medidas exactas.
Proponemos materiales, acabados y cantos, con un presupuesto claro.
Fabricamos cada pieza a medida en nuestro taller propio.
Te entregamos las piezas terminadas para que las coloque tu constructor.
Como lo fabricamos todo a medida, las repisas, la hornacina de la ducha, la encimera del lavabo y los revestimientos pueden salir del mismo material que tu plato de ducha. Es una decisión que casi nadie trae pensada al empezar la reforma y que cambia por completo el resultado: el baño deja de leerse como piezas sueltas de proveedores distintos y pasa a leerse como una sola pieza. Y como las piezas se cortan de la misma partida de material, el tono coincide de verdad, algo que no se consigue comprando cada cosa en un sitio.
Envíanos tus medidas y te preparamos un presupuesto a medida.